Y esto ¿de qué va?

Lo primero: presentarme. Soy Santi, tengo la treintena bien cumplida y supongo que te da un poco igual qué haya estudiado o a qué me dedique. Digamos que, entre pitos y flautas, llevo años delante de un ordenador pero donde realmente disfruto es al aire libre, en la montaña y viajando.

Cima del Aneto
Cima del Aneto (3.404m). Julio 2016

Maño enamorado de Zaragoza, ciudad milenaria a orillas del río Ebro que guarda silencio al pasar por el Pilar, tierra aragonesa, de jotas. Tierra de mucho calor y mucho frío, nueve meses de invierno y tres de infierno, cierzo “incómodo” más de 200 días al año, así es el clima que da vida y curte la nobleza baturra. A tiro de piedra de los Pirineos, maravillosos con sus cumbres y sus valles.

Atardece en Zaragoza
Atardece en Zaragoza

Como digo, aficionado a los viajes, leo y sigo blogs increíbles de viajeros dedicados en cuerpo y alma a conocer todos los rincones del planeta. Envidia de muchos, a veces atacados, casi siempre incomprendidos en su esencia. ¿Por qué? Pues porque muy pocos elegidos viven así y, mientras tanto, el resto de los mortales trabajamos durante años para disfrutar de cortos periodos de descanso, sean vacaciones o fines de semana, esperando la jubilación a la que llegaremos con ganas de poca cosa. ¿Es así porque desde la comodidad lo permitimos? Sin duda. ¿Podríamos echarle un par y salir del área de confort? Muchos lo han hecho y parece que les ha ido bien. Claro, que habrá a quién le haya ido de pena pero no lo pone en un blog, eso hay que tenerlo en cuenta. La cuestión es que nos guste o no, la mayoría viajamos cuando podemos.

Ahí nace Paro y me piro, un blog donde reflejar los viajes que he hecho en pareja (feliz de compartir mi vida con Pili hace 15 años), siendo ambos trabajadores a jornada completa y por cuenta ajena. Es decir, los viajes que podría hacer el común de los mortales con un trabajo medio estable: vacaciones o escapadas que antes de empezar ya tienen fecha de vuelta y que, además de limitados en el tiempo, también se limitan en lo económico. Procuramos sacarle el máximo partido a cada día y a cada euro, viajando cómodo pero sin estridencia y barato pero sin mendigar. Viajar es vivir y, cuando empiezas, te es tan necesario como respirar. Conocer gente, lugares, culturas… engancha y es como una bocanada de aire fresco y limpio en medio de la contaminada rutina.

¿Te identificas? ¿Quieres saber más? ¿Buscas inspiración para un viaje? ¿Quieres dejarme la tuya? Bienvenido pues a Paro y me piro.